30 millones para salir a pista
Exequiel Bastidas aseguró en el streaming de Canal 11 de Paraná que correr una fecha de Clase 2 demanda alrededor de $30 millones. Con 64 autos presentes este fin de semana en Río Cuarto, el dato permite dimensionar la economía que se puso en movimiento alrededor de la pista.
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Los autos aceleraron durante el fin de semana en el Autódromo Ciudad de Río Cuarto, pero detrás de cada uno hubo otra carrera que comenzó mucho antes: conseguir los recursos necesarios para llegar a la grilla.
La fecha reunió 64 autos entre las clases 2 y 3 del Turismo Nacional: 30 en la menor y 34 en la mayor. El número permite aproximarse a la dimensión económica escondida detrás del espectáculo.
Una referencia surgió pocos días antes de la competencia. Exequiel Bastidas, protagonista de la Clase 2, aseguró en el streaming de Canal 11 de Paraná que actualmente necesita alrededor de $30 millones para disputar una fecha. La declaración fue posteriormente recogida por medios entrerrianos como Análisis.
Si todos los autos demandaran ese mismo presupuesto, una simple multiplicación arrojaría $1.920 millones. Pero sería incorrecto presentar esa cifra como el costo de la fecha: los presupuestos difieren según categoría, auto y estructura de cada equipo. Otra referencia pública reciente, la del piloto Tomás Vittar, ubicó el rango entre $20 y $30 millones por carrera.
Aplicado solamente como ejercicio de escala a los 64 participantes, ese rango representaría entre $1.280 millones y $1.920 millones movilizados para poner los autos en condiciones de competir.
No significa que ese dinero haya quedado en Río Cuarto.
Una parte remunera equipos, mecánicos, motoristas y técnicos; otra compra neumáticos, combustible y repuestos; otra sostiene transporte, logística y preparación. Buena parte de esos gastos ocurre antes de que los camiones lleguen a la ciudad.
Pero alrededor de la pista aparece una segunda economía. Equipos, pilotos y acompañantes demandan alojamiento, gastronomía y combustible. La organización contrata servicios. Y miles de espectadores incorporan entradas, estacionamiento, comidas y otros consumos.
Por eso hay dos números diferentes que todavía resta separar: cuánto cuesta producir la carrera y cuánto de esa economía logra capturar Río Cuarto.
Los $1.280 a $1.920 millones no responden la segunda pregunta y deben leerse como una estimación de orden de magnitud, no como una medición contable.
Pero permiten mirar distinto los 64 autos estacionados en boxes. Antes de que el público escuchara el primer motor, más de mil millones de pesos ya habían tenido que ponerse en movimiento para que el espectáculo pudiera existir.
