Abrir la canilla
En los 90 años de EMOS, el historiador Gabriel Carini propuso mirar el agua como una construcción colectiva: una historia de epidemias, infraestructura, trabajadores y decisiones públicas que hicieron posible la ciudad. “Cuando abrimos una canilla, ponemos en funcionamiento más de un siglo de conocimiento y organización social”, sostuvo.
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Hay gestos tan cotidianos que terminan volviéndose invisibles. Abrir una canilla es uno de ellos. Y justamente desde esa escena mínima partió el doctor en Historia Gabriel Carini para construir una reflexión mucho más profunda sobre la ciudad, el Estado y la vida urbana, durante la conferencia realizada en el marco del 90° aniversario del Ente Municipal de Obras Sanitarias (EMOS).
“Imaginemos por un momento que hoy abrimos la canilla y no sale agua”, propuso al comienzo de su exposición. La hipótesis, aparentemente improbable, fue el disparador para recorrer más de un siglo de historia sanitaria de Río Cuarto y mostrar que detrás de cada litro de agua existe una enorme acumulación de infraestructura, conocimiento técnico, trabajadores, decisiones políticas e instituciones capaces de sostener colectivamente la vida urbana.
La conferencia reconstruyó cómo la historia del agua estuvo ligada desde el origen mismo al crecimiento de la ciudad. Desde la villa fundada entre el río Cuarto y el arroyo Santa Catalina hasta las epidemias de cólera del siglo XIX, Carini mostró que las crisis sanitarias obligaron a pensar el agua ya no como un problema individual, sino como una responsabilidad colectiva.
En aquella Río Cuarto de calles de tierra, pozos y aguateros, las epidemias marcaron un punto de inflexión. “La salud ya no podía depender solamente de decisiones individuales. Necesitaba infraestructura urbana”, explicó. Así comenzaron a emerger las primeras ideas modernas sobre higiene pública, saneamiento y redes urbanas.
La charla repasó luego la llegada del ingeniero Jorge Eldon Dinkeldein y los primeros proyectos de agua corriente a fines del siglo XIX, las dificultades técnicas y financieras de aquellas obras pioneras y, finalmente, la incorporación de Río Cuarto al sistema nacional de Obras Sanitarias durante la década de 1930. Para Carini, allí aparece una idea central: el agua no solamente resuelve necesidades básicas; también produce ciudad.
“Las redes sanitarias urbanizan el espacio. Permiten expandir barrios, sostener hospitales, mejorar condiciones sanitarias y acompañar el crecimiento poblacional”, sostuvo.
Actualmente, Río Cuarto alcanza más del 99% de cobertura de agua potable y cerca del 87% de cobertura cloacal. El sistema cuenta con 34 perforaciones activas y en 2022 extrajo cerca de 29 millones de metros cúbicos de agua. Pero lejos de leer esos datos únicamente como indicadores técnicos, Carini propuso interpretarlos como el resultado de una larga construcción histórica.
Hacia el cierre, incorporó además una dimensión contemporánea: la ambiental. “Hoy el agua ya no se piensa solamente como consumo. También se piensa como ambiente”, afirmó al referirse a la nueva Planta Depuradora de Aguas Residuales y a los desafíos futuros vinculados al saneamiento y la sustentabilidad.
La conclusión fue también una definición política y cultural sobre lo público. Porque, como sintetizó el historiador, cuando una ciudad abre una canilla no solamente accede al agua: pone en funcionamiento toda una historia colectiva.
