Abrir la ventana

Economistas, agrónomos, ingenieros y cientistas sociales discutieron política agropecuaria desde posiciones enfrentadas. Una jornada de la UNRC convirtió el aula en laboratorio de debate público, cruzó disciplinas y obligó a defender con datos incluso aquello con lo que no se coincide.

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Por unas horas, la Universidad abrió la ventana. Las fronteras entre carreras, facultades y disciplinas quedaron en segundo plano y el debate sobre política agropecuaria se convirtió en un ejercicio colectivo de argumentación, evidencia y escucha.

La Segunda Jornada de Política Agropecuaria, organizada desde la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UNRC por la cátedra de Planeamiento Agropecuario, reunió a estudiantes de Ingeniería Agronómica y Economía alrededor de una consigna poco habitual: dejar por un momento las certezas propias y aprender a sostener técnicamente posiciones contrapuestas.

El punto de partida fue AgriMonitor, la herramienta del Banco Interamericano de Desarrollo que permite analizar comparativamente las políticas agropecuarias de América Latina, sus instrumentos y la incidencia presupuestaria de las distintas formas de intervención. El material había sido trabajado previamente en las materias y llegó a la jornada para ponerse en movimiento.

Divididos en equipos interdisciplinarios, los estudiantes analizaron distintos casos y asumieron posiciones oficialistas u opositoras. Tres minutos para presentar argumentos, una instancia de interpelación y réplica y apenas un minuto para cerrar. La regla del juego era sencilla y exigente: salir de la chicana partidaria para discutir políticas públicas con evidencia.

Allí apareció uno de los mayores valores del ejercicio. No había que descubrir quién tenía “razón”, sino experimentar que una misma política puede ser interrogada desde perspectivas diferentes y que cada afirmación necesita datos, fuentes y argumentos capaces de resistir la confrontación.

También el jurado rompió fronteras. Participaron docentes de Agronomía y Veterinaria, Ciencias Económicas, Ciencias Humanas e Ingeniería, junto con representantes externos provenientes del espacio cooperativo y del entramado industrial de Río Cuarto. Una rúbrica permitió evaluar argumentación, utilización de fuentes, análisis de casos y capacidad expositiva.

La apertura tuvo el respaldo de los decanos Rosendo Liboá, de Agronomía y Veterinaria; Pablo de la Barrera, de Ingeniería; y Cristian Santos, de Ciencias Humanas. Tres facultades acompañando un ejercicio construido, precisamente, para atravesar las fronteras disciplinares.

En el cierre, la Dra. Celia Basconzuelo condensó buena parte del sentido de la experiencia: “Poner en debate la universidad, interpelar e interpelarnos. Esta es la universidad y la universidad pública”.

Quizás allí estuvo lo más valioso de la mañana. La interdisciplinariedad dejó de ser una palabra escrita en documentos institucionales para hacerse práctica: escuchar otros lenguajes, defender posiciones incómodas, argumentar con evidencia y aceptar la interpelación del otro.

Abrir la ventana, entonces, no fue salir de la Universidad. Fue encontrarse adentro para pensar mejor lo que sucede afuera.

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