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Empresarios de distintos sectores productivos participaron en Río Cuarto de una jornada organizada por Acctiva junto a la Cámara de Industriales Metalúrgicos para reflexionar sobre los cambios del entorno, revisar sus modelos de negocio y fortalecer la competitividad de las PyMEs mediante el trabajo colaborativo.
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En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la transformación de los mercados y nuevas formas de competir, Acctiva desembarcó en Río Cuarto con una nueva edición de su espacio Día Cero, una propuesta destinada a que empresarios revisen sus modelos de negocio y, sobre todo, los modelos mentales desde los cuales interpretan la realidad.
La actividad reunió a referentes de los sectores de la alimentación, la industria de la madera, la metalmecánica y los servicios, quienes compartieron una jornada de análisis estratégico e intercambio de experiencias para detectar oportunidades frente a un escenario de cambio permanente.
En diálogo exclusivo con Glocal, Emilio Etchegorry, presidente de Acctiva, sostuvo que el desafío actual trasciende la coyuntura económica. "Estamos frente a un verdadero cambio de paradigma. Hoy las empresas ya no compiten únicamente con su vecino o con su región, sino con el mundo. Eso obliga a repensar la forma en que se toman decisiones y cómo se construyen ventajas competitivas", afirmó.
Al mismo tiempo, destacó una característica que considera distintiva del empresariado provincial. "Los empresarios cordobeses tienen en su ADN una enorme capacidad estratégica para superar adversidades y detectar oportunidades. Esa mirada es la que les permite reinventarse, adaptarse y convertir los cambios del entorno en nuevas posibilidades de crecimiento."
El encuentro fue organizado junto a la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Río Cuarto (CIM). Su gerente, Ricardo Gianni, quien además actuó como anfitrión y facilitador de la jornada, señaló que el principal desafío pasa por fortalecer las capacidades internas de las empresas.
"Es un momento para mirar hacia adentro, revisar cómo estamos gestionando nuestras organizaciones y fortalecer la microcompetitividad de las PyMEs. Pero también para comprender que muchas oportunidades surgen cuando dejamos de pensar de manera aislada y comenzamos a construir espacios asociativos que potencien el aprendizaje, la innovación y los negocios", expresó.
La experiencia dejó una conclusión compartida entre los participantes: frente a mercados cada vez más dinámicos, la ventaja competitiva ya no depende únicamente de producir más o mejor, sino de desarrollar organizaciones capaces de aprender, adaptarse y construir inteligencia colectiva.
Este tipo de iniciativas muestran que el desafío del desarrollo productivo ya no pasa solamente por incorporar tecnología o ganar escala. La competitividad comienza con una revisión profunda del modelo de negocio y de los modelos mentales de quienes conducen las organizaciones, pero encuentra su mayor potencial cuando las empresas construyen redes, comparten conocimiento y generan inteligencia colectiva para competir en un mercado global.
