Córdoba produce

Desde Laboulaye, el gobernador Martín Llaryora inauguró el período legislativo con un mensaje anclado en producción, trabajo e inversión. Un discurso que apuesta al desarrollo territorial, la industria y el entramado pyme como ejes para sostener el crecimiento provincial.

INDUSTRIA

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La apertura de sesiones legislativas de Córdoba 2026 no fue un acto protocolar más. El escenario elegido —Laboulaye, en el sur productivo de la provincia— funcionó como mensaje político en sí mismo: el desarrollo no se declama desde los centros, se construye desde el territorio. En clave Glocal, el discurso del gobernador Martín Llaryora buscó conectar la escala local con los grandes debates del desarrollo: cómo producir más, con mayor valor agregado y de manera federal, en un contexto nacional restrictivo.

El eje ordenador fue claro: producción, trabajo e inversión como núcleo del contrato social cordobés. Frente a un escenario macroeconómico adverso, Llaryora reivindicó un Estado provincial “ordenado y eficiente” no como fin en sí mismo, sino como condición para sostener infraestructura, incentivos y políticas productivas. La idea de superávit fiscal aparece así subordinada a una lógica desarrollista: ahorrar para invertir donde se genera valor.

Uno de los anuncios más relevantes fue la reglamentación de la Ley de Igualdad Territorial, con desgravaciones impositivas por más de 100 millones de dólares para proyectos que se radiquen en zonas estratégicas del interior. No se trata solo de atraer inversiones, sino de reequilibrar la geografía productiva, diversificar matrices locales y generar empleo genuino donde históricamente faltó. En pocos días, según el propio gobernador, ya se activaron más de diez proyectos, señal temprana de una política que busca anclaje real.

En materia industrial, el mensaje fue explícito: Córdoba es industria y valor agregado. La ampliación de parques industriales, la eliminación de Ingresos Brutos para hasta 10 mil pymes y la creación de un Fondo Provincial de Capital Emprendedor marcan una agenda que combina alivio fiscal, financiamiento e innovación. En clave Glocal, la provincia intenta blindar su entramado productivo frente a shocks externos, apostando a cadenas de valor más densas y resilientes.

El campo también ocupó un lugar central, no como sector aislado sino como socio del desarrollo agroindustrial. Caminos rurales, conectividad, biocombustibles y un inédito seguro multirriesgo delinean una estrategia que busca reducir vulnerabilidades estructurales y sostener exportaciones. Producción primaria, industria y logística aparecen integradas en una misma narrativa.

Finalmente, la obra pública fue presentada como infraestructura económica antes que gasto: rutas, circunvalaciones, gas, agua, energía e internet como soportes del trabajo y la producción. “Gobernar es generar trabajo”, sintetizó Llaryora, condensando una visión donde el Estado no reemplaza al mercado, pero sí crea condiciones para que el desarrollo ocurra.

La apertura legislativa dejó una señal nítida: en tiempos de incertidumbre global, Córdoba apuesta a producir más y mejor, desde el territorio hacia el mundo, con el desarrollo como horizonte político.