Cuando las TIC llegan a la salud
América Latina avanza en la digitalización de sus sistemas sanitarios. Pero incorporar tecnología no alcanza. Una investigación regional y la nueva Ruta Panamericana de Salud Digital muestran que la verdadera innovación depende de capacidades institucionales, trabajadores formados e interoperabilidad.
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Computadoras, historias clínicas electrónicas, telemedicina, inteligencia artificial, aplicaciones y enormes volúmenes de datos comienzan a modificar la manera en que se organiza la atención sanitaria. Pero la transformación digital de la salud tiene una paradoja: comprar tecnología es relativamente sencillo; transformar organizaciones es mucho más difícil.
Una investigación difundida por TecScience y desarrollada en el marco del proyecto Reimagining Latin American Health Systems in the Digital Era, con participación del Real Instituto Elcano, estudió experiencias de Argentina, Chile, México y Uruguay. Su conclusión desplaza la discusión: la transformación digital no depende solamente de infraestructura tecnológica, sino también de liderazgo, financiamiento sostenido, gobernanza, coordinación y capacidades institucionales.
El problema es particularmente significativo en sistemas federales como el argentino, donde una política nacional debe atravesar provincias, municipios e instituciones sanitarias con recursos y niveles de madurez digital diferentes.
La discusión acaba de adquirir además escala continental. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsan la Ruta Panamericana de Salud Digital, una infraestructura destinada a que los sistemas sanitarios de América puedan intercambiar información de manera segura e interoperable.
La propuesta parte de un problema conocido por cualquier organización que haya atravesado una digitalización: pueden incorporarse numerosos sistemas y, sin embargo, continuar funcionando como compartimentos aislados. Digitalizar no significa necesariamente integrar.
La diferencia es sustantiva. Una historia clínica electrónica puede reemplazar al papel. Pero una verdadera transformación digital ocurre cuando esa información mejora decisiones, articula instituciones y acompaña al paciente a través del sistema.
También transforma el trabajo sanitario. Médicos, enfermeros y otros profesionales ya no son solamente usuarios de tecnología: producen permanentemente datos que alimentan la gestión, la investigación, la vigilancia epidemiológica y, crecientemente, sistemas de inteligencia artificial.
Desde una perspectiva desarrollista, allí está quizás la discusión central. La innovación no consiste simplemente en importar o comprar tecnología, sino en construir las capacidades para apropiársela.
América Latina necesita infraestructura digital, pero también organizaciones capaces de utilizarla, trabajadores preparados para gestionarla y Estados capaces de establecer estándares, garantizar interoperabilidad y sostener políticas en el tiempo.
Porque cuando las TIC llegan a la salud, la pregunta importante deja de ser qué tecnología tenemos. La pregunta pasa a ser qué sistema sanitario somos capaces de construir con ella.
