De Río Cuarto a Brasil con un modelo del MIT

Desde Río Cuarto hasta Brasil y Estados Unidos, Emiliano Cahe desarrolla una investigación doctoral que conecta universidades, territorios y actores locales. Con la modelización dinámica, un enfoque surgido en el MIT, busca nuevas herramientas para asistir a la toma de decisiones en planificación territorial y agricultura.

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Tu investigación nació a partir de problemas muy concretos del territorio del sur de Córdoba, pero hoy te lleva a trabajar y vincularte con investigadores de Brasil y Estados Unidos. ¿Cómo fue ese recorrido y qué fue encontrando tu investigación a medida que empezó a salir de Río Cuarto?

Bueno, el recorrido fue y está siendo de mucho aprendizaje.

Ahora estoy investigando en modelización dinámica (MD), una herramienta que permite modelar esos retrasos y realimentaciones bajo un enfoque sistémico del problema en estudio. La MD emergió en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), la prestigiosa universidad de Estados Unidos, y las aplicaciones en decisiones del territorio y la agricultura son más recientes (15 años), con significativos avances con IA. Estoy conectado con otros investigadores del mundo en esta área para colaborar.

En el año 2021, ya finalizando mi tesis de maestría y preparándome para defenderla académicamente frente a un comité experto en mayo de 2022, me estaba quedando una parte de la pregunta de investigación sin responder. Si bien en ese trabajo se generaron tres conocimientos concretos —publicados en revistas con referato—, se aplicó un procedimiento multicriterio por fases para la ayuda a decisiones estructurales del territorio en temas de conflictos urbano-rurales. Esta metodología permitió incluir las opiniones de las partes interesadas y actores locales en el proceso de toma de decisiones y la planificación, para crear una visión compartida de qué territorio o qué agricultura de proximidad se quiere.

Sin embargo, los sistemas sociales, por naturaleza, son dinámicos y tienen múltiples relaciones causa-efecto que requieren comprenderse bajo un enfoque sistémico. Es decir, la población y sus actividades configuran un territorio y requieren nuevas herramientas para apoyar sus decisiones. Modelar esas decisiones requiere pensar en cómo trabajar las dinámicas de realimentación, los efectos de alguna acción y los retrasos desde que se decide una acción hasta que se concreta. Todo ello, enmarcado en un contexto de agendas políticas cambiantes, mercados, recuperación pospandemia, entre otros factores que condicionan y ejercen influencia en las decisiones.

Ahora estás trabajando entre dos territorios muy diferentes: Río Cuarto e Itaguaí, en el área de Río de Janeiro. ¿Qué cosas aparecen cuando mirás un problema local desde otro lugar del mundo? ¿Qué similitudes y diferencias encontraste entre ambos territorios?

Lo que puedo observar y analizar son bajas capacidades para armar agendas compartidas y comunes para el desarrollo de un territorio, un sector económico o para resolver un problema complejo. Los análisis son parcializados y escasamente integrados como un todo. No obstante, los sistemas sociales que allí habitan avanzan. Con más o menos crecimiento, según el contexto, pero lejos del concepto de desarrollo.

Considerando ambos territorios, Gran Río Cuarto (sur de Córdoba) y Gran Itaguaí (área metropolitana y rural de Río de Janeiro), observo las siguientes similitudes y diferencias. Ambos son territorios económicamente activos, en crecimiento y vinculados al sector agropecuario o minero.

En Itaguaí, la actividad industrial y portuaria es altamente activa. La evolución de la minería transformó el sector rural en nuevas áreas de extracción e infraestructura de transporte con ferrocarril hasta zonas portuarias para su exportación. El valor agregado de esas materias primas es bajo y actualmente se discute una política industrial desde el municipio para mejorar los ingresos del sector.

En Río Cuarto sucede algo similar. El crecimiento del sector agropecuario se ha expandido hacia la ciudad en sectores inmobiliarios, industriales o comerciales, pero de manera fragmentada. Ambos lugares están en crecimiento, como decía, con demanda de empleo, lo cual repercute en nuevas viviendas e infraestructura urbana y de conexión que deben localizarse y realizarse. Los municipios no están preparados para estas situaciones: sus bajas capacidades de gobernanza e integración con el medio para armar agendas de gestión son avasalladas por la cotidianeidad de los temas.

Una particularidad de tu investigación es que no busca construir un modelo solamente desde un escritorio: incorpora las percepciones y los “modelos mentales” de quienes toman decisiones y viven el territorio. ¿Qué saben los actores locales que muchas veces no aparece en los datos o en los modelos tradicionales?

Los actores y decisores de diferentes sectores muchas veces no son convocados para diseñar agendas compartidas. Desde las bajas capacidades políticas hasta las creencias individuales, son diferentes factores que influyen en esta baja capacidad de colaboración en decisiones estratégicas.

Tu trabajo intenta modelizar algo que, en la realidad, parece bastante caótico: cómo crece una ciudad, cómo se transforma el suelo y cómo interactúan decisiones públicas, intereses privados, la producción y el ambiente. ¿Hasta qué punto podemos anticipar esas transformaciones y usar el conocimiento para tomar mejores decisiones antes de que los problemas ocurran?

En general, la ciencia trabaja con modelos de “investigación positiva”: una representación simplificada de la realidad. Esos modelos pueden ser testeados desde parámetros intrínsecos de laboratorios, la bibliografía o bien con datos reales, “empíricos”.

Las transformaciones del territorio, la agricultura y la producción, a las que te referís en la pregunta, son dinámicas y tienen un fuerte componente local. Es ahí donde un modelo de planificación, por ejemplo, co-construido con decisores locales a partir de sus necesidades y aspiraciones —“modelos mentales”—, puede ayudar a anticipar qué ocurrirá con esas transformaciones en el futuro a partir de las políticas o acciones que se tomen hoy.

Después de circular entre Río Cuarto, Brasil y Estados Unidos, ¿qué debería volver al territorio? ¿Cómo se hace para que todo ese conocimiento producido en universidades, congresos y redes internacionales termine transformándose en mejores decisiones concretas para ciudades como Río Cuarto?

El conocimiento se sucede en el tiempo y este avance debe servir para retroalimentar la formación de nuevos recursos humanos que luego ocuparán cargos de asistencia técnica y/o decisión en sectores y actividades de nuestro territorio.

Una forma adecuada de bajar todo este conocimiento a mejores decisiones concretas para el territorio es generando vínculos, convenios específicos de colaboración y redes de trabajo financiadas —por ejemplo, SECyT UNRC—, donde el sector académico aporte recursos humanos de excelentísimo valor ético y profesional y nuevos conocimientos al sector de gobierno, privados o la comunidad.

Y que la comunidad apoye al sector académico en la construcción de los modelos de decisión, con partes interesadas altamente efectivas y comprometidas con el proceso de cambio y dispuestas a apoyar los presupuestos de la ciencia.

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