Del diálogo a los proyectos
La Facultad de Ingeniería de la UNRC realizó su II Jornada de Innovación Colectiva. Empresas, docentes, estudiantes y sector público compartieron capacidades y experiencias para avanzar desde el diálogo hacia proyectos capaces de responder a los desafíos productivos del territorio.
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Durante una jornada completa, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto volvió a poner una pregunta sobre la mesa: ¿cómo transformar el conocimiento universitario en respuestas frente a los problemas concretos del territorio?
La II Jornada de Innovación Colectiva, realizada el 26 de agosto en la Planta Piloto del Departamento de Tecnología Química, buscó avanzar un paso respecto de la primera experiencia. La propia consigna marcaba el rumbo: “Del diálogo a los proyectos piloto: ingeniería aplicada a desafíos prioritarios del territorio”.
La mañana comenzó con un balance del camino recorrido y continuó con una feria destinada a mostrar capacidades de empresas y de la Facultad. Laboratorios, conocimientos, experiencias y desarrollos convivieron así con las necesidades y desafíos que emergen del entramado productivo.
El núcleo de la jornada estuvo en las mesas de trabajo. Academia, industria y sector público compartieron miradas sobre los vectores de crecimiento industrial, para luego avanzar en la presentación de problemáticas y dedicar buena parte del encuentro a discutirlas colectivamente. La dinámica buscó evitar que el intercambio quedara limitado a exposiciones y orientar la conversación hacia posibles líneas de acción.
La vinculación también apareció ligada a otro desafío: la formación de los futuros ingenieros. Por la tarde, graduados compartieron sus trayectorias profesionales y debatieron sobre aquello que hubieran querido conocer antes de terminar sus carreras, los problemas encontrados en el ejercicio profesional y el impacto que tecnologías como la inteligencia artificial comienzan a tener en las PyMEs.
El cierre proyectó la discusión hacia adelante: sistematizar los resultados, construir un espacio permanente de trabajo y preparar una tercera jornada.
Más que exhibir respuestas terminadas, el encuentro dejó planteada una tarea: hacer del vínculo entre ingeniería y territorio un proceso continuo, capaz de convertir capacidades existentes en proyectos concretos.
