Desarrollar capacidades
El mercado laboral ya no puede explicarse únicamente por el empleo. En Río Cuarto, un conversatorio propuso pensar cómo la inteligencia artificial, la transformación tecnológica y las economías regionales obligan a reconstruir capacidades locales para producir, innovar y generar nuevos acuerdos sociales.
SOCIAL
GloCal


La discusión sobre el mercado laboral suele comenzar con los indicadores de empleo, desempleo y subocupación. Sin embargo, la pregunta de fondo ya no es cuántos puestos de trabajo se crean o se destruyen, sino cómo las transformaciones tecnológicas están redefiniendo la forma en que las comunidades producen, cooperan y construyen desarrollo.
Esa fue la principal idea desarrollada por Ricardo Gianni durante el conversatorio "El trabajo en tiempos de mercado", organizado en la Biblioteca Mariano Moreno de Río Cuarto.
Tomando como punto de partida los últimos datos del INDEC para el aglomerado Río Cuarto y los resultados del libro Educación y mercado laboral, Gianni cuestionó algunas interpretaciones instaladas sobre las juventudes. "Los datos muestran que la mayoría de los jóvenes intenta estudiar y trabajar simultáneamente. El problema no es una falta de voluntad, sino un mercado laboral que cambió profundamente", señaló.
La exposición propuso ir más allá de la lectura tradicional de la economía del trabajo. Según explicó, la inteligencia artificial, la automatización y la Industria 4.0 están modificando las propias reglas sobre las que se construyeron las teorías clásicas del empleo. En ese contexto, sostuvo que el análisis basado exclusivamente en la productividad marginal del trabajo resulta insuficiente para comprender los cambios actuales.
Sobre esa base presentó tres interrogantes para abrir el debate local: cuál será el papel de los gobiernos subnacionales frente al nuevo paradigma económico; cómo reorganizar una sociedad cuando el trabajo deja de ser el único ordenador de la vida colectiva; y qué actores estarán en condiciones de conducir esa transformación.
La respuesta, según la perspectiva desarrollada, no pasa por elegir entre Estado o mercado. El desafío consiste en fortalecer las capacidades de los territorios para construir circuitos socioproductivos, agregar valor, generar innovación y consolidar espacios de diálogo entre empresas, universidades, gobiernos y organizaciones sociales.
Más que discutir el futuro del empleo, la propuesta fue pensar el futuro del desarrollo. Porque, en un contexto de cambios acelerados, la principal ventaja competitiva de las economías regionales ya no será únicamente producir más, sino desarrollar capacidades para decidir cómo producir, con quién hacerlo y qué futuro construir desde el territorio.
