El desafío: la inversión privada
Desde GloCal conversamos con Santiago Calvo, referente de GEIAL, red latinoamericana que mide y compara ecosistemas de emprendimiento con indicadores ajustados al contexto regional. Lidera los equipos de Córdoba, Villa María y Río Cuarto, impulsando la adopción del modelo dinámico-evolutivo de desarrollo emprendedor en Argentina.
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El último reporte de GEIAL sobre el ecosistema emprendedor de Río Cuarto ofrece una radiografía poco habitual: combina la “foto” de las condiciones estructurales con la “película” de los avances recientes. Los datos muestran un ecosistema de desarrollo intermedio, pero con evidencias claras de progreso, especialmente en articulación, gobernanza y dinámica emprendedora. Para profundizar qué explican estos resultados —y, sobre todo, qué falta para convertir potencial en desempeño sostenido—, desde GloCal conversamos con Santiago Calvo, referente de GEIAL, red latinoamericana que mide y compara ecosistemas de emprendimiento con indicadores ajustados al contexto regional. Lidera los equipos de Córdoba, Villa María y Río Cuarto, impulsando la adopción del modelo dinámico-evolutivo de desarrollo emprendedor en Argentina.
El informe ubica a Río Cuarto entre los Top 5 de ciudades intermedias de GEIAL y destaca como fortalezas la cultura emprendedora, las redes y la articulación institucional. Desde tu mirada regional, ¿qué rasgos propios del territorio explican este posicionamiento dentro del mapa latinoamericano?
Como bien mencionas, el estudio resalta esos tres rasgos distintivos que explican su posicionamiento. Río Cuarto presenta índices en cultura emprendedora y en redes de contacto que la ubican por encima del promedio de ciudades intermedias GEIAL. A su vez, la Plataforma de Ciencia, Tecnología e Innovación también es otro aspecto destacable, impulsado por el rol de la UNRC y la densidad de empresas vinculadas al sector AgTech.
Si hacemos un análisis más desagregado, lo primero que podemos resaltar es una base agroindustrial con ventajas comparativas claras y una sólida capacidad tecnológica en bioenergía, biotecnología y con un creciente foco estratégico en soluciones AgTech. Ello posiciona a Río Cuarto como un nodo de articulación productiva y tecnológica del sur provincial, con empresas consolidadas más articuladas con otros actores y startups nacientes, aprovechando los conocimientos y las condiciones locales.
En segundo lugar, la red institucional se apoya con una Universidad Nacional de Río Cuarto que actúa como motor de ciencia y transferencia, acompañada por otras casas de altos estudios con trayectoria en la ciudad, como la Universidad Siglo 21 o la Universidad de Mendoza, así como nuevas que se comienzan a radicar, en el caso de la Universidad Católica de Córdoba. A ello, debemos sumar la presenta de clusters sectoriales como el AgTech y el Tecnológico, que articulan con empresas, el municipio y las diversas dependencias y agencias de la provincia.
Y tercero, pero no por ello menos importante, es destacable una cultura emprendedora en expansión, evidenciada por el aumento sostenido de startups y spin-offs de base tecnológica que surgieron o que tienen gran potencial de hacerlo en el corto plazo, en la creación de espacios de articulación entre actores con voluntad de construir y potenciar las redes locales.
Cuando se comparan la “foto” y la “película”, el mayor avance aparece en articulación y gobernanza, mientras que financiamiento y regulaciones siguen rezagadas. ¿Cómo interpretás esa asimetría? ¿Es un problema de instrumentos, de tiempos políticos o de prioridades del ecosistema?
En principio, vale la pena indicar que las variables de financiamiento y regulaciones son aspectos que han manifestado bajos valores en todos los ecosistemas, no es un factor exclusivo de Río Cuarto. Las principales regulaciones que afectan a los emprendimientos dinámicos responden a disposiciones nacionales, lo que dificulta su modificación. De la misma forma, en cuestiones relativas a financiamiento, las cuestiones macro nacionales afectan de manera directa en nuestra ciudad. No obstante, la asimetría que observamos entre gobernanza y financiamiento es consistente con lo que describe el modelo dinámico-evolutivo de GEIAL: los ecosistemas no crecen de manera lineal, sino a través de etapas de acumulación y catálisis. En esta fase, Río Cuarto consolida su base institucional -su gobernanza-, pero aún se percibe la necesidad de catalizadores financieros que aceleren el crecimiento.
Más que un déficit de voluntad política, estamos ante una brecha de instrumentación y profundidad de mercado. Los ecosistemas requieren mecanismos de coinversión sostenidos, vehículos de inversión especializados y un pipeline de proyectos invertibles, el denominado deal flow. La cultura de coinversión y el apetito de riesgo privado se desarrollan más lentamente que la coordinación institucional. Aun así, un hito institucional relevante ha sido la creación hace unos años de un venture capital local, el cual tiene su tesis de inversión orientada a las principales verticales productivas de la región. Ello demuestra la evolución del ecosistema hacia propuestas encauzadas a intereses y requerimientos vernáculos.
GEIAL señala que los emprendedores y las instituciones están liderando los avances, pero que la dinámica de los gobiernos y del capital privado todavía es incipiente. ¿Qué tipo de políticas públicas y qué señales debería dar el sector privado local para dejar de “acompañar” y empezar a empujar el escalamiento?
Considero que las políticas públicas deben orientarse a reducir el riesgo temprano y a mejorar la articulación entre actores científicos-académicos y los sectores productivos. Hoy se trabajan con este tipo de instrumentos para generar un círculo virtuoso de crecimiento y vinculación, potenciando proyectos con alto valor agregado en conocimientos.
El sector privado debe apalancar su rol inversor y articulador, pasando de acompañar a capitalizar y escalar las oportunidades emergentes del ecosistema, por medio de su participación en fondos, clubes de inversión ángel y corporate ventures.
La señal clave es comprometer capital y conocimiento. Grandes empresas locales están mostrando una clara predisposición a liderar este proceso, articulando desafíos tecnológicos con startups y universidades.
En áreas clave como financiamiento, inversión extra-local y cambios normativos favorables, los indicadores siguen por debajo del umbral de progreso suficiente. Desde la experiencia comparada de GEIAL, ¿qué herramientas concretas han demostrado funcionar en otros ecosistemas similares que Río Cuarto podría adaptar?
Uno de los aspectos más interesantes de participar en GEIAL tiene que ver con la posibilidad de interactuar y conocer experiencias de otros ecosistemas, aprehender de ellas y construir experiencias propias. El ecosistema de Río Cuarto enfrenta el desafío de identificar aquellas acciones que les resulten desafiantes impulsar, tiendo como punto de partida las variables que se analizaron en el estudio 2025.
Entre algunas herramientas destacables, podemos indicar los fondos de coinversión regionales: un instrumento que combina el apoyo público y la inversión privada. Multiplica la inversión que podrían percibir los proyectos, fortalece la confianza del capital local e impulsa la transferencia de conocimientos a partir del diálogo que se genera.
Promover programas de innovación abierta corporativa, donde empresas medianas formulan desafíos y startups locales proveen soluciones. Existe un gran potencial de actuar a nivel regional, incrementando el alcance territorial del ecosistema.
Otra iniciativa muy interesante son los mecanismos de venture building universitario, que transforman investigaciones en startups de base científico-tecnológica, apalancando las capacidades locales.
Experiencias como las de Manizales o Querétaro muestran que la institucionalización de fondos mixtos y los programas de venture building universitario aceleran la creación de startups de base tecnológica. Río Cuarto podría replicar este modelo adaptado a su ADN agro-bioindustrial.
Para cerrar: si mañana se conformara una mesa de trabajo público-privada del ecosistema emprendedor, ¿cuáles serían, a tu criterio, los tres puntos prioritarios de agenda que deberían acordarse para que el talento local deje de quedar “a mitad de camino” y pueda escalar en empresas dinámicas?
Un aspecto secundario del estudio de GEIAL fue lograr una mesa provincial de ecosistemas, un espacio para dialogar entre los actores locales de cada ciudad que apoyan la creación de emprendimientos dinámicos. Una de las primeras acciones a realizar sería fortalecer este espacio, generar sinergias y elevar el perfil de los proyectos a nivel provincial. Al consolidar la vinculación con otros ecosistemas de la provincia, se generan acciones donde cada uno pueda poner a disposición sus fortalezas, así como también plantear propuestas para abordar sus oportunidades de mejora de manera conjunta. Es destacable el potencial que tiene la provincia para generar iniciativas disruptivas solo que, a veces, las capacidades y/o oportunidades no siempre se encuentran en un solo lugar. Es por ello que considero indispensable potenciar el networking y las redes de contacto entre los ecosistemas, para poder detectar a tiempo esos proyectos en fases incipientes y potenciar las sinergias latentes en territorio. La Agencia Córdoba Innovar y Emprender puede cumplir un rol clave como articuladora entre los distintos nodos territoriales, integrando la información y promoviendo instrumentos de financiamiento compartido que escalen las innovaciones locales.
Otro eje estratégico es institucionalizar mecanismos de innovación abierta y transferencia tecnológica: vincular desafíos del agro, la energía y la industria con startups y grupos de I+D locales debería encontrarse en la agenda de acciones a realizar.
Por último, es importante impulsar el talento y cultura emprendedora desde edades tempranas. Para ello, ya estamos trabajando en programas de formación técnica y cápsulas de cultura startupera en escuelas secundarias, aprovechando el potencial de los nativos digitales para pensar en contenidos y dinámicas relativos a nuevos modelos de negocio y metodologías ágiles, propias del mundo startupero. Las formas de hacer negocios evolucionan a un ritmo acelerado, dando paso a oportunidades disruptivas que rompen con las tradicionales formas de generar riquezas. Preparar a las nuevas generaciones a desenvolverse con mayor naturalidad en estos contextos debería ser parte de las acciones a realizar.
Río Cuarto tiene las condiciones para pasar de un ecosistema emergente a un ecosistema en expansión. El desafío no es solo generar más startups, sino densificar el entramado emprendedor, apalancar la inversión privada, y consolidar una gobernanza basada en evidencia, articulación y aprendizaje colectivo.
