“El desafío no es atraer inversiones, sino saber qué ofrecerles” Jorge De Prada

La circunvalación, el crecimiento urbano, la necesidad de agregar valor y la falta de una cartera de proyectos vuelven a poner en debate el futuro de Río Cuarto. Para Jorge De Prada, el desarrollo depende de construir acuerdos territoriales y una visión compartida.

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La discusión sobre el desarrollo de Río Cuarto suele concentrarse en las obras, los anuncios de inversión o las coyunturas económicas. Sin embargo, para el investigador de la Universidad Nacional de Río Cuarto Jorge De Prada, la cuestión central es otra: definir colectivamente hacia dónde quiere ir la ciudad y qué lugar ocupa cada actividad dentro de ese proyecto.

Durante una entrevista en Agenda Industrial, De Prada reflexionó sobre la relación entre ordenamiento territorial, producción y empleo, y advirtió que gran parte de los conflictos actuales derivan de la ausencia de una visión compartida sobre el futuro del territorio.

El especialista sostuvo que los problemas asociados al periurbano, la expansión urbana y los usos del suelo no pueden explicarse mediante relaciones simples de causa y efecto. Detrás de cada conflicto conviven intereses económicos, necesidades sociales, procesos históricos y decisiones políticas que requieren abordajes complejos y participativos.

“Si uno no tiene claro hacia dónde quiere ir y no logra construir acuerdos colectivos, termina tomando agendas prestadas”, afirmó.

Desde esa perspectiva, reivindicó el papel de la política como espacio de construcción de consensos. Según explicó, la planificación territorial no consiste únicamente en aprobar normas o documentos técnicos, sino en sostener procesos de gestión capaces de transformar esas definiciones en acciones concretas.

La reflexión adquiere especial relevancia en un momento en que Río Cuarto atraviesa transformaciones significativas vinculadas a la nueva circunvalación. Para De Prada, obras de esta magnitud modifican durante décadas los comportamientos sociales, productivos e inmobiliarios de una región.

La pregunta de fondo, sostuvo, es si la ciudad aprovechará esa infraestructura para fortalecer su capacidad productiva o si simplemente facilitará nuevos procesos de expansión urbana sin una estrategia de desarrollo detrás.

El investigador planteó que la discusión no debería limitarse a dónde se construyen barrios o parques industriales, sino a cómo se articulan los distintos usos del territorio para generar empleo, agregar valor y mejorar la calidad de vida de la población.

En ese sentido, destacó que Río Cuarto cuenta con ventajas poco frecuentes: una estructura agropecuaria dinámica, un entramado industrial consolidado, instituciones científicas de relevancia y actores económicos con capacidad de inversión.

“Lo que está faltando es lograr la sinergia entre todos esos recursos”, señaló.

La entrevista también derivó hacia uno de los temas que más preocupan a los sectores productivos: la capacidad de atraer inversiones. Allí De Prada propuso invertir la lógica habitual del debate.

A su entender, el problema no es la ausencia de inversores, sino la falta de proyectos estratégicos claramente definidos.

“Si mañana llega alguien con un millón de dólares para invertir en Río Cuarto, ¿qué menú de proyectos le ofrecemos?”, preguntó.

Para el investigador, la ciudad, las instituciones y los organismos públicos deberían contar con una cartera de iniciativas priorizadas y territorialmente planificadas que permitan orientar el ahorro y los excedentes económicos locales hacia inversiones productivas.

La ausencia de esa agenda provoca que gran parte de los recursos terminen canalizándose hacia circuitos financieros externos, mientras las oportunidades de desarrollo regional quedan sin materializarse.

En ese marco, De Prada también advirtió sobre el deterioro que atraviesa el sistema científico y tecnológico nacional, especialmente en organismos como las universidades, el INTA y el CONICET, señalando que la pérdida de capacidades técnicas afecta directamente las posibilidades de construir estrategias de desarrollo de largo plazo.

Aun así, su mirada mantiene una cuota de optimismo. Considera que ciudades intermedias como Río Cuarto poseen una ventaja decisiva: la proximidad entre los actores económicos, políticos, sociales e institucionales.

Esa cercanía, concluyó, permite construir acuerdos que en las grandes metrópolis resultan mucho más difíciles de alcanzar. El desafío consiste en aprovechar esa condición para transformar conocimiento, infraestructura y capital local en una verdadera estrategia de desarrollo territorial.

Ingresá al LINK y escuchá la entrevista completa!
https://www.youtube.com/watch?v=AFmmLNPPA2o

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