Energía, poder y dependencia
El autor de Crítica de la energía política pasó por Río Cuarto para debatir con estudiantes e investigadores sobre transición energética, soberanía y extractivismo. La UNRC, con la única Ingeniería en Energías Renovables del país, se convirtió en escenario de una discusión estratégica sobre ciencia, territorio y desarrollo.
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Durante dos jornadas de intercambio académico y político, Río Cuarto se transformó en un punto de discusión sobre uno de los temas más estratégicos del presente: la energía y su relación con el poder global. La visita del investigador y politólogo Nicolás Malinovsky, autor de Crítica de la energía política, reunió a estudiantes, docentes, investigadores y público general en torno a una pregunta que atravesó cada intervención: quién controla la energía y qué modelo de desarrollo se construye a partir de ella.
La actividad central se desarrolló en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto, donde el autor mantuvo un diálogo con estudiantes y docentes de la carrera de Ingeniería en Energías Renovables, una experiencia pionera y única en Argentina por su especificidad académica. En ese marco, la discusión excedió rápidamente lo técnico para ingresar en un terreno más profundo: el vínculo entre ciencia, soberanía, territorio y dependencia económica.
Lejos de una mirada puramente ingenieril o empresarial, el encuentro dejó planteada la necesidad de pensar la transición energética desde América Latina y desde las capacidades propias de producción científica y tecnológica. Allí radicó uno de los aspectos más significativos de la visita: el reconocimiento de que la energía no es solamente infraestructura, recursos naturales o tarifas, sino también una arquitectura política global.
En Crítica de la energía política, Malinovsky analiza cómo la disputa energética internacional —particularmente a partir de la guerra entre Rusia y Ucrania— reorganiza mercados, condiciona economías periféricas y redefine alianzas geopolíticas. Pero además advierte sobre un riesgo creciente para países como Argentina: quedar atrapados en una nueva fase extractivista bajo el discurso de la transición verde.
Ese enfoque encontró especial resonancia en Río Cuarto, una ciudad atravesada por la producción agroindustrial, la discusión sobre agregado de valor y las tensiones entre desarrollo y dependencia. La presencia de una carrera específica sobre energías renovables en la UNRC aparece, en ese contexto, como algo más que una oferta académica: constituye un posicionamiento epistemológico sobre cómo pensar la ciencia desde el interior del país y desde las necesidades estratégicas de la región.
La jornada también dejó una imagen poco habitual: estudiantes de ingeniería discutiendo geopolítica, extractivismo y modelos de acumulación junto a investigadores y referentes de las ciencias sociales. Allí estuvo quizás el núcleo más potente del encuentro. En tiempos donde el debate energético suele reducirse a variables económicas o tecnológicas, la visita de Malinovsky volvió a poner sobre la mesa una idea incómoda pero central: detrás de cada matriz energética existe una forma de organizar el poder y de imaginar el futuro.
