Hablar con calidad, de calidad
El decano de Ingeniería de la UNRC, Pablo de la Barrera, reclamó superar las disputas sectoriales y construir proyectos compartidos. Su reflexión vinculó la calidad universitaria con el financiamiento de la educación, la ciencia y la tecnología, y la responsabilidad institucional.
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Una universidad que necesita pensarse en conjunto
En un escenario atravesado por restricciones presupuestarias, conflictos gremiales y debates sobre la continuidad de las actividades académicas, el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Pablo de la Barrera, planteó la necesidad de recuperar una mirada integral sobre la institución y sus desafíos.
«Tenemos que ser mucho más inteligentes que eso, y mucho más inteligentes como comunidad», sostuvo al cuestionar que las discusiones universitarias se concentren en las consecuencias de las medidas de fuerza, desplazando el problema estructural del financiamiento.
Durante una entrevista con Guillermo Genemía, en el programa Así son las cosas, el ingeniero señaló que el incumplimiento de la legislación de financiamiento universitario por parte del Gobierno nacional constituye el verdadero problema que enfrenta la comunidad académica.
Sin desconocer las dificultades que atraviesan los estudiantes, De la Barrera propuso superar las respuestas fragmentadas. «Nos hace falta una gran reunión entre los sectores de la universidad», expresó, convocando a docentes, no docentes, estudiantes, graduados y autoridades a pensar proyectos que fortalezcan a la institución.
La reflexión introduce una cuestión que trasciende la coyuntura presupuestaria: cómo construir una agenda universitaria compartida que permita articular las responsabilidades de sus distintos actores.
«No somos la República de la Facultad de Ingeniería, somos una universidad», afirmó, al advertir sobre el riesgo de que cada sector concentre sus esfuerzos en resolver sus propias dificultades sin considerar el conjunto institucional.
Calidad, ciencia y tecnología
La calidad educativa también ocupó un lugar en la conversación. Frente al planteo periodístico de que se atribuye su deterioro a los paros docentes y no docentes, en lugar de considerar el desfinanciamiento, el decano manifestó su acuerdo y calificó ese argumento como «totalmente falaz».
Su preocupación incluyó expresamente al sistema de ciencia y tecnología, cuyo desfinanciamiento consideró parte de la problemática general de la universidad pública.
Desde una perspectiva vinculada con la producción y el desarrollo regional, estas declaraciones abren un interrogante sobre las capacidades institucionales necesarias para transformar el conocimiento en formación profesional, investigación, innovación y respuestas a las necesidades del territorio.
De la Barrera insistió en la importancia de construir proyectos comunes y superar las miradas sectoriales.
«Deberíamos estar discutiendo cómo salimos mejor de la situación que hoy tenemos», sintetizó.
Una convocatoria que plantea el desafío de pasar de la defensa de la universidad pública a la construcción de acuerdos sobre su futuro y su contribución al desarrollo.
