Hainan, la nueva puerta de China
La implementación de un nuevo régimen de operaciones aduaneras especiales en el Puerto de Libre Comercio de Hainan redefine la logística global, reduce costos comerciales y ofrece un modelo que América Latina puede observar para diseñar políticas de desarrollo e inserción en cadenas globales.
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El 18 de diciembre de 2025, la provincia insular de Hainan —situada en el extremo sur de China— inició una fase histórica de su transformación como Puerto de Libre Comercio (Free Trade Port, FTP) con operaciones aduaneras especiales que cubren toda la isla. Bajo este nuevo esquema, bienes importados desde mercados extranjeros pueden entrar con arancel cero, IVA y exenciones fiscales dentro de la isla bajo un sistema de aduanas diferenciadas, mientras que su traslado hacia el resto de China está sujeto a regulación estricta y, en ciertas condiciones, a derechos de importación si no se cumplen criterios de valor agregado local.
Desde la ciencia logística, este diseño implica un rediseño profundo de las cadenas de suministro y los flujos de mercancías. La institucionalización de una frontera logística global frente a otra hacia el mercado continental crea un hub de entrada, procesamiento y redistribución de bienes que favorece la integración de rutas marítimas, aéreas y terrestres con menores tiempos de despacho, inventarios optimizados y reducción de costos operativos para operadores globales.
El impacto logístico también se expresa en la expansión cuantitativa y cualitativa del comercio: la cobertura de arancel cero se ha ampliado a un porcentaje mayor de categorías de productos, atrayendo a empresas multinacionales que buscan reconfigurar sus redes de suministro integrando Hainan como nodo estratégico entre Asia y mercados globales. Esto favorece la eficiencia operativa, la previsibilidad de flujos y la competitividad de las rutas en comparación con otros puertos regionales.
Para América Latina, este modelo aporta oportunidades concretas. Países exportadores de materias primas o productos intermedios —como minerales, agrícolas procesados o bienes con potencial de escalamiento tecnológico— pueden beneficiarse de acceso sin aranceles a un gran mercado asiático, integrarse en cadenas de valor a través del procesamiento en Hainan y reexportar hacia otros mercados con menores barreras.
Además, el régimen ofrece estímulos a la inversión en logística avanzada y servicios especializados, lo que podría facilitar a empresas latinoamericanas establecer centros de distribución regionales, alianzas estratégicas en comercio electrónico cross-border y operaciones de manufactura ligera orientadas tanto al mercado chino como a mercados emergentes de Asia.
Desde una perspectiva de economía del desarrollo, la experiencia de Hainan muestra cómo politicas aduaneras y logísticas integradas pueden impulsar la competitividad, atraer capital extranjero y posicionar a una región como nodo estratégico dentro de cadenas globales, algo que otros países y regiones podrían emular adaptando sus marcos regulatorios e infraestructura logística para proveer un entorno empresarial eficiente y competitivo.
En síntesis, el nuevo régimen aduanero de Hainan no solo representa una apertura comercial sin precedentes en China, sino un experimento logístico y económico que ofrece lecciones para la integración de mercados, la reducción de costos operativos y la expansión de redes globales de suministro.
