Industria a la intemperie

Mientras la producción metalúrgica cae, la capacidad instalada se desploma y las importaciones baten récords, el sector arranca 2026 sin red. Los datos del informe de actividad metalúrgica de ADIMRA exponen una industria golpeada, expectante y atrapada en una apertura que corre más rápido que la recuperación.

INDUSTRIA

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En la apertura de sesiones ordinarias 2026, Javier Milei expuso un balance económico que reafirmó, sin matices, el rumbo elegido por su gobierno. Con un mensaje enfocado en resultados y proyección, el Presidente sostuvo que la economía argentina “salió del pozo” y encadenó dos años consecutivos de crecimiento: 6,6% en 2024 y 3,3% en 2025, acumulando una mejora superior al 10%. Todo ello —remarcó— sin default, sin expropiaciones y sin emisión monetaria.

En materia laboral, Milei sostuvo que el desempleo bajó aun cuando aumentó la oferta de trabajo, lo que —según afirmó— indica que se crearon más puestos de los que ingresaron al mercado. En ese marco, señaló que el mercado laboral comenzó a adaptarse a una economía en transformación a partir de la reforma laboral y remarcó que “hemos triplicado el salario en dólares”. En paralelo, destacó la desaceleración inflacionaria: la inflación, que describió como heredada en niveles superiores al 200% anual, habría cerrado 2025 en torno al 30%, como resultado del equilibrio fiscal, la eliminación del déficit cuasifiscal y una política monetaria restrictiva.

El discurso también incluyó definiciones contundentes sobre la relación entre política, Estado y empresariado. Milei volvió a referirse a la existencia de “empresarios ladrones” que, amparados en regulaciones, proteccionismo y privilegios, habrían construido rentas extraordinarias a costa de los consumidores. Para el Presidente, la defensa de una industria cerrada y subsidiada no fue sinónimo de desarrollo, sino de encarecimiento de precios, baja productividad y salarios deprimidos.

Frente a ese diagnóstico, delineó un rumbo productivo explícito basado en apertura, inversión y competencia. La energía y la minería ocuparon un lugar central. Milei afirmó que, con reglas claras y estabilidad jurídica, la actividad minera a lo largo de la cordillera podría generar hasta un millón de empleos, replicando experiencias regionales exitosas. En el sector agropecuario, defendió la desregulación del mercado de semillas, en línea con el modelo brasileño, como condición para duplicar la producción, mejorar rindes y acelerar la incorporación de tecnología.

La estrategia productiva se completa con hidrocarburos, minerales críticos, agroindustria y economías regionales, junto con una nueva localización industrial impulsada por energía abundante y competitiva. En ese esquema ubicó desde la petroquímica y el aluminio hasta los data centers y la economía del conocimiento.

En política exterior, Milei ratificó el alineamiento estratégico con Estados Unidos y la apertura comercial como pilares del crecimiento. Para el Presidente, insertarse plenamente en el comercio global no es solo una decisión económica, sino una definición estructural del modelo de desarrollo que el Gobierno busca consolidar en los próximos años.