Industria en pausa

El informe del CECIS confirma un escenario inquietante: las empresas sostienen empleo, pero congelan inversiones. La economía local entra en una lógica defensiva donde sobrevivir reemplaza a crecer y planificar queda fuera del radar.

INDUSTRIA

GloCal

El último informe de actividad industrial publicado por el CECIS pone en números algo que en el territorio ya se percibía con claridad: la industria de Río Cuarto dejó de moverse hacia adelante y empezó a resistir.

La caída interanual del -6,10% en las ventas no es solo un dato estadístico; es el síntoma de una desaceleración más profunda que atraviesa casi todos los sectores. Solo el agroindustrial logra mantenerse en terreno positivo, aunque con un crecimiento marginal (+0,82%) que más que traccionar, apenas contiene. El resto del entramado productivo muestra retrocesos que van de moderados a críticos.

La metalúrgica, con una baja del -2%, se ubica por encima del promedio general, pero lejos de cualquier escenario expansivo. Más preocupante es lo que ocurre en sectores sensibles al consumo cotidiano: alimentos, panificados y construcción caen, reflejando una contracción que ya impacta en la vida diaria. Y luego están los casos extremos: el textil (-27,41%) y el gráfico (-20,65%) directamente entraron en zona de crisis.

“Es una caída heterogénea en la industria”, explicó Diego Cambria en declaraciones a LV16. Y detalló: “tenemos actores agroindustriales donde han tenido un cierto equilibrio, en contraposición de otros sectores, como los gráficos o algunas indumentarias, donde han tenido caídas considerables”.

El diagnóstico no es coyuntural. “Es una situación que ha sido constante en el último tiempo”, agregó, poniendo en perspectiva un proceso que ya dejó de ser transitorio. La preocupación, según Cambria, está instalada: “las PYMES locales en algunos casos ya están trabajando sobre los niveles de equilibrio”. Incluso advirtió que “hubo varias licuaciones de las pymes locales en los distintos sectores, fundamentalmente en principio el comercio”.

Sin embargo, el dato más relevante no está en el pasado sino en el futuro. El informe revela un cambio de lógica empresarial. El 82% de los industriales cree que las ventas se mantendrán, pero el verdadero quiebre aparece en la inversión: el 86% espera reducirla. Es decir, no hay expectativa de crecimiento, ni siquiera de recuperación. Hay, en cambio, una decisión generalizada de esperar.

En ese marco, el empleo se convierte en la variable a cuidar. El 94% de las empresas planea mantener su plantilla y ninguna prevé contratar.

“La industria es un poquito más resiliente y tiene un soporte un poco mayor, sin embargo, encontramos hoy algunas actividades industriales puntuales donde las caídas están llevando a pensar en algunos cierres”, concluyó Cambria.

El resultado es un equilibrio frágil: empresas que resisten sin invertir, sectores que caen sin desaparecer y una economía que no colapsa, pero tampoco arranca.