La crisis también corre

La industria cayó 5% interanual en julio y utilizó apenas 58,2% de su capacidad instalada. Mientras tanto, pilotos del Turismo Nacional perdieron sponsors, suspendieron participaciones o reconocen dificultades para financiar presupuestos millonarios. La economía también define quién llega a la largada.

INDUSTRIA

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En el automovilismo hay una competencia que no aparece en las clasificaciones. Ocurre entre una fecha y otra, lejos de las cámaras, y consiste en conseguir los recursos necesarios para volver a poner el auto en pista.

El contexto económico empieza a hacerse visible dentro de los boxes. El INDEC informó que la producción manufacturera argentina cayó 5% interanual en julio, mientras la industria trabajó utilizando apenas 58,2% de su capacidad instalada. El dato no permite afirmar que cada empresa haya reducido sus aportes al automovilismo, pero ofrece el escenario en el que los pilotos están intentando financiar presupuestos que alcanzan decenas de millones de pesos por carrera.

Exequiel Bastidas lo explicó días atrás en el streaming de Canal 11 de Paraná. El piloto, que pelea el campeonato de Clase 2 del Turismo Nacional, estimó en $30 millones el costo actual de disputar una fecha y sostuvo que conseguir aportes de empresas familiares y sponsors resulta cada vez más difícil.

Otros directamente quedaron afuera: En julio, Tomás Vittar anunció que no continuaría la temporada cuando estaba entre los protagonistas del campeonato. En declaraciones al diario mendocino El Sol, explicó que la decisión era económica y señaló concretamente “la caída de algunos sponsors” que venían acompañando su proyecto. El mismo piloto ya había permanecido fuera de las pistas entre 2022 y 2024 por falta de presupuesto.

En abril ocurrió algo similar con Nicolás Moscardini. Tras la fecha de Rosario, anunció una pausa en su participación en la Clase 3. “Lamentablemente hacemos una pausa en Turismo Nacional por presupuesto”, escribió entonces, según publicó Campeones.

Los casos muestran una característica particular del automovilismo: el rendimiento deportivo no garantiza la continuidad.

El vínculo entre la economía nacional y la grilla pasa, entre otros canales, por las empresas. Son ellas las que transforman parte de sus recursos en patrocinio. Cuando una firma enfrenta menores ventas, producción o márgenes, esos aportes compiten con salarios, insumos, impuestos, inversión y capital de trabajo.

No puede atribuirse cada sponsor perdido a la caída industrial. Pero los testimonios muestran el mecanismo: cuando disminuye el financiamiento, puede desaparecer un auto de la grilla.

Así, detrás de cada piloto que consigue largar existe también una red de empresas que decidió sostenerlo.

Y cuando la economía real pierde velocidad, la crisis también puede terminar corriendo dentro del box.

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