La venganza de las Humanidades
Las VII Jornadas de Divulgación Científica y Académica en Enfermería de la UNRC cruzaron investigación, salud, empresa y tecnología. En el cierre, el CEO de Devias, Mauricio Acosta, dejó una paradoja: cuanto más puede hacer la inteligencia artificial, más necesitamos del criterio humano.
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GloCal


Durante horas se habló de lo profundamente humano. De las marcas antropológicas que dejó la pandemia sobre los trabajadores de la salud, de las dinámicas de gestión y administración de los servicios sanitarios, de la experiencia de la Maternidad Kowalk y de investigaciones que comienzan a tejer redes con otras universidades.
Ese era el clima de las VII Jornadas de Divulgación Científica y Académica en Enfermería cuando, al final de la primera jornada, apareció un informático para hablar de inteligencia artificial.
La elección no fue casual. Las jornadas, impulsadas desde la cátedra Taller de Investigación en Enfermería de la UNRC, buscaron sacar la producción académica de sus propios límites y ponerla en conversación con otros actores del territorio. Tras una apertura institucional encabezada por autoridades universitarias, el cierre incorporó deliberadamente una voz del sector privado: Mauricio Acosta, CEO y fundador de Devias, empresa riocuartense dedicada al desarrollo de software y soluciones digitales, con experiencia también en organizaciones sanitarias.
Acosta llegó desde el mundo de la tecnología, la innovación y la empresa. Sin embargo, la palabra que proyectó sobre la pantalla fue otra: “CRITERIO”.
“Cuando la IA puede hacer más, ¿qué nos toca hacer a nosotros?”, preguntó. Frente a un auditorio acostumbrado a investigar —preguntar, revisar, diseñar, recolectar, analizar y comunicar— planteó que la creciente capacidad de las máquinas no elimina la responsabilidad humana: la vuelve más importante.
“Capacidad técnica ≠ autorización ética”, sintetizó otra diapositiva. La responsabilidad, sostuvo, atraviesa lo que entregamos a una inteligencia artificial, aquello que recibimos y, sobre todo, lo que decidimos hacer con ello.
En diálogo con GloCal, Gabriela Lynch, titular de la cátedra y organizadora de las jornadas, destacó la necesidad de fortalecer una enfermería profesional capaz de dialogar interdisciplinariamente con actores del territorio, del sector productivo y empresarial y con quienes trabajan en la vanguardia tecnológica.
Antes la presentación había dejado escrita una provocación en la pantalla: “La era de la IA puede terminar siendo la venganza de las Humanidades”.
Tal vez allí estuvo la noticia. En tiempos de innovación acelerada, universidad, salud y empresa tienen mucho para construir juntas. Pero el desarrollo tecnológico también exige decidir para qué, para quiénes y bajo qué criterios innovamos.
Ese puente quizás explique la imagen final. Un empresario tecnológico cerrando una jornada de investigación en salud sin prometer que la tecnología resolverá todo. Por el contrario, reclamando algo cada vez más escaso: “tiempo para pensar”.
