Luego de la postergación cumbre Paraguay

El sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay, se firmará el esperado acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, tras décadas de negociaciones y tensiones internas en Europa, con el objetivo de crear una de las mayores zonas de comercio global.

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Después de más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— ultiman detalles para la firma formal del acuerdo de libre comercio y asociación el próximo sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay. La cita es un hito para la integración económica intercontinental y representa uno de los pactos comerciales más ambiciosos de las últimas décadas.

El acuerdo fue aprobado por una mayoría cualificada de los Estados miembros de la UE el 9 de enero de 2026, pese a la fuerte oposición de países como Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría. Bélgica se abstuvo. El giro clave vino con el apoyo de Italia, que revirtió su postura tras negociaciones internas y concesiones para su sector agrícola, permitiendo destrabar el voto en Bruselas.

Paraguay, en su rol de presidente pro tempore del Mercosur, será anfitrión del acto inaugural en el histórico Gran Teatro José Asunción Flores, donde se espera que participen líderes sudamericanos y europeos, entre ellos la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El texto del acuerdo ofrece una profunda integración comercial, eliminando aranceles sobre la mayor parte de bienes intercambiados entre ambos bloques y abriendo un mercado conjunto de cerca de 780 millones de consumidores. Además de la reducción arancelaria, la asociación incluye mecanismos de salvaguardia para productos sensibles y promueve cooperación en áreas como inversión, servicios y normas regulatorias.

Sin embargo, el camino no ha sido lineal. La firma se retrasó reiteradamente debido a resistencias internas dentro de la UE, especialmente desde el sector agrícola europeo que teme una competencia desleal y presión sobre sus mercados locales. En Francia, por ejemplo, las protestas de agricultores con tractores en París reflejan el malestar ante lo que consideran una amenaza para su producción tradicional y sus estándares sanitarios.

A pesar del impulso político hacia la firma en Paraguay, el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los congresos nacionales de los países del Mercosur, un proceso que podría extenderse en el corto plazo. Las negociaciones y debates legislativos prometen ser intensos, con sectores tanto a favor como en contra que buscarán influir en las etapas posteriores a la firma.

Para América Latina y Europa, el tratado representa una oportunidad para expandir comercio, inversión y empleo, fortalecer la cooperación y contrarrestar tendencias proteccionistas globales. La jornada del 17 de enero en Asunción será, en todo caso, el punto de partida formal de una nueva era de relaciones económicas entre dos bloques estratégicos del comercio mundial.