Made in Brasil

Una vacuna que nace del conocimiento científico nacional, se produce con capacidad propia y empieza a transformarse en un elemento clave de soberanía sanitaria, vinculando al sistema científico-tecnológico brasileño con su industria farmacéutica pública para enfrentar el dengue.

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Brasil acaba de alcanzar un hito histórico en salud pública y ciencia: la aprobación y producción de la primera vacuna monodosis contra el dengue desarrollada y fabricada en el país, un logro que combina soberanía sanitaria, innovación científica y articulación industrial nacional.

La Butantan-DV, creada por el Instituto Butantan —centro de investigación biomédica público de São Paulo emblemático en vacunas y su producción— obtuvo la autorización sanitaria de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) en noviembre de 2025. Esta aprobación hace posible su incorporación al Programa Nacional de Inmunización (PNI), que distribuirá el inmunizante gratuitamente a través del Sistema Único de Salud (SUS) en 2026.

La vacuna se distingue por su formulación tetravalente y eficacia: en estudios clínicos mostró alrededor de 74,7 % de protección contra dengue sintomático, 91,6 % contra formas graves y 100 % en la prevención de hospitalizaciones asociadas al virus. Este perfil la convierte en una herramienta particularmente útil en un país que ha registrado epidemias severas en los últimos años.

Desde una perspectiva de soberanía científica, el desarrollo de Butantan-DV marca un antes y un después. El Instituto Butantan no solo lideró el diseño y los ensayos del proyecto sino que también consolidó su capacidad industrial para producir más de 1,3 millón de dosis iniciales, con proyecciones de hasta 30 o 60 millones de dosis en 2026 apoyadas por una alianza tecnológica con la empresa WuXi Vaccines para expandir la producción.

Este enfoque de articulación —donde una institución pública de ciencia se inserta en la cadena productiva con transferencia tecnológica y capacidad industrial nacional— refuerza el sistema científico-tecnológico brasileño (SCT&I) como un pilar clave de la industria farmacéutica local. No se trata simplemente de importar tecnología foránea, sino de desarrollar y producir una solución propia que responda a las necesidades epidemiológicas del país y de la región.

Además, especialistas y organizaciones internacionales han celebrado este avance por su impacto potencial en el control del dengue en toda América Latina, donde esta enfermedad continúa siendo endémica.

La Butantan-DV representa así un símbolo de autonomía sanitaria: Brasil produce, regula e incorpora científicamente una vacuna que podrá transformar estrategias públicas de vacunación, reducir la dependencia de proveedores externos y ofrecer un ejemplo de cómo la investigación estatal y la industria pública pueden converger para proteger la salud colectiva.