Metalurgia en rojo

El último informe de ADIMRA confirma que la industria metalúrgica cerró 2025 en uno de sus peores registros desde la pandemia y proyecta 2026 sin señales claras de rebote, con caída productiva, baja utilización de capacidad, presión importadora y expectativas empresarias negativas.

INDUSTRIA

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El Informe de Actividad Metalúrgica de diciembre de 2025, elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de ADIMRA, deja una fotografía nítida y preocupante del cierre del año para uno de los sectores clave del entramado productivo argentino. La producción metalúrgica registró en diciembre una caída interanual del 7,1% y una contracción mensual del 1,3%, acumulando así ocho meses consecutivos de retroceso. Con estos datos, el sector cerró 2025 con una baja anual del 0,9% respecto de 2024 y se ubicó 19,8% por debajo de sus máximos recientes

Uno de los indicadores más sensibles es la utilización de la capacidad instalada, que descendió al 44%, uno de los niveles más bajos de los últimos cuatro años. Este dato expresa no solo la debilidad de la demanda, sino también la pérdida de escala productiva y eficiencia en un contexto de costos fijos elevados y márgenes estrechos. En paralelo, el empleo metalúrgico mostró una caída interanual del 2,5%, aunque sin variaciones significativas respecto del mes anterior, lo que sugiere una estrategia empresaria de contención del ajuste laboral frente a un escenario incierto

El análisis sectorial refuerza la gravedad del cuadro: siete de los ocho sectores metalúrgicos relevados se encuentran en caída. Fundición, autopartes, bienes de capital y equipos eléctricos aparecen entre los más afectados, mientras que solo carrocerías y remolques muestran casos puntuales de expansión. La contracción también es generalizada cuando se observa la producción por cadenas de valor, con fuertes retrocesos en consumo final, construcción y automotriz, y sin señales claras de recuperación en minería, petróleo y gas

A nivel territorial, las principales provincias metalúrgicas —que concentran más del 90% de la producción nacional— exhiben todas variaciones interanuales negativas. Buenos Aires (-9,2%) y Córdoba (-8,6%) lideran las caídas y explican buena parte del descenso del promedio general, seguidas por Santa Fe (-7,3%). Mendoza y Entre Ríos muestran bajas más moderadas, pero permanecen en terreno negativo

El frente externo agrega presión al escenario. Las importaciones de productos metalúrgicos crecieron 18,9% interanual y acumulan una suba del 50,8%, mientras que las exportaciones permanecen estancadas. China, Brasil y Estados Unidos concentran los principales orígenes, en un contexto donde la producción local retrocede y pierde mercado interno

Finalmente, las expectativas empresarias confirman el clima de cautela: ocho de cada diez empresas no esperan mejoras en su producción en los próximos tres meses, predominando claramente las proyecciones de caída. El informe cierra así un año marcado por la contracción, la pérdida de dinamismo y la ausencia de señales de rebote, dejando abierto el interrogante sobre el rumbo productivo de 2026