Modelo Rafaela
El informe GEIAL 2025 ubica a Rafaela entre los ecosistemas intermedios más dinámicos del país. Su fortaleza institucional y cultural impulsa el emprendimiento, pero persisten límites en financiamiento, regulaciones y escala tecnológica que condicionan su proyección
INDUSTRIA
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Rafaela aparece en el mapa latinoamericano del desarrollo emprendedor como una de las ciudades intermedias con mejor desempeño relativo. El Reporte GEIAL 2025 le asigna 62 puntos en el Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico, ubicándola en el segundo nivel de los seis escalones de madurez del ranking regional.
El diagnóstico es claro: la ciudad combina una cultura emprendedora sólida (69 puntos), una gobernanza articulada (67 puntos) y una demanda productiva diversificada (68 puntos). Estos valores la posicionan por encima del promedio de otras ciudades intermedias argentinas. La confianza entre actores alcanza 77 puntos y se consolida como un activo estratégico para el desarrollo local.
En la base de este modelo está su matriz productiva histórica, anclada en la cuenca lechera más importante de América del Sur y en un entramado de pymes metalmecánicas y agroalimentarias. El sector industrial emplea al 20,7% de la población, mientras que el sistema universitario —UTN, UNRAF, UCES y UCSE— sostiene la formación de capital humano joven: el 49% de los habitantes tiene menos de 35 años.
El informe destaca además el rol de empresas innovadoras locales como Tecnosustrato, Flaming y Granger, que representan casos de éxito en biotecnología, comercio digital y alimentos funcionales. También sobresale la incubadora IncuVA del INTA Rafaela, que articula ciencia, tecnología y producción para el surgimiento de empresas de base científico-tecnológica.
Sin embargo, el “Modelo Rafaela” también exhibe límites estructurales. El acceso al financiamiento privado es bajo: la dimensión obtiene apenas 47 puntos y cae a 39 cuando se analizan fuentes extra-locales. La formación emprendedora en el nivel medio todavía es insuficiente (52 puntos) y las regulaciones externas aparecen como un freno relevante para el crecimiento.
La dinámica emprendedora percibida es alta (68 puntos), pero la densidad de startups tecnológicas sigue siendo reducida, lo que limita el potencial de escalabilidad del ecosistema. Allí reside uno de los desafíos más relevantes para su proyección futura.
El reporte propone una agenda de acción concreta: atraer talento emprendedor, profundizar la innovación abierta, fortalecer la creación de empresas de base científica y diseñar nuevos instrumentos para canalizar el ahorro privado hacia proyectos dinámicos.
Rafaela demuestra que una ciudad intermedia puede convertirse en plataforma de innovación y desarrollo territorial. Su modelo es inspirador, pero su consolidación dependerá de cómo logre superar los cuellos de botella que hoy limitan su salto de escala.
