Nueva Delhi, capital de la inteligencia artificial

India reunió a más de cien países en Nueva Delhi para disputar el liderazgo global de la inteligencia artificial. Tecnología, inversión y geopolítica se cruzaron en una cumbre que buscó dar voz al Sur Global y marcar reglas propias.

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Nueva Delhi se convirtió durante cinco días en el epicentro de una disputa silenciosa pero decisiva: quién define el futuro de la inteligencia artificial y bajo qué reglas. La Global AI Impact Summit, organizada por el gobierno de India, reunió a delegaciones de más de cien países, líderes políticos, CEOs tecnológicos y organismos multilaterales, con un mensaje claro: la IA ya no es solo un asunto tecnológico, sino una cuestión estratégica de poder global.

Desde el escenario principal, el primer ministro Narendra Modi planteó el tono político del encuentro. India no quiere limitarse a adoptar tecnologías desarrolladas en Estados Unidos o Europa, sino participar activamente en la definición de estándares, usos y marcos éticos. En sus discursos, la palabra más repetida fue inclusión: una inteligencia artificial pensada para resolver problemas concretos del desarrollo, desde la salud y la educación hasta la gestión urbana y el cambio climático.

En los pabellones tecnológicos, la narrativa se volvió tangible. Modelos de IA aplicados a la agricultura de precisión, sistemas de diagnóstico médico asistido, plataformas de educación adaptativa y soluciones de gobierno digital mostraron cómo India busca escalar su enorme base de datos poblacionales y su ecosistema de ingenieros para competir en la primera línea global. Las grandes compañías —desde gigantes estadounidenses hasta firmas asiáticas— anunciaron inversiones y acuerdos con universidades y startups locales, en un intento por no quedar fuera del nuevo polo tecnológico.

Pero la cumbre también expuso tensiones. Paneles sobre empleo, automatización y seguridad dejaron en claro que la promesa de eficiencia convive con el temor a una disrupción social profunda. Delegaciones africanas y latinoamericanas insistieron en que la IA no reproduzca dependencias tecnológicas ni asimetrías históricas. En ese punto, India se posicionó como mediadora: un país del Sur Global con capacidad tecnológica suficiente para disputar agenda a Washington, Bruselas y Pekín.

El trasfondo geopolítico fue imposible de ignorar. Tras la cumbre de París de 2025, Nueva Delhi buscó diferenciarse proponiendo una gobernanza más flexible, menos centrada en la regulación restrictiva y más orientada al desarrollo. El mensaje implícito fue claro: la inteligencia artificial será un nuevo campo de competencia entre bloques, y quien logre articular innovación, escala y legitimidad política tendrá ventaja.

Al cierre, la cumbre dejó más preguntas que respuestas, pero una certeza se impuso: la IA ya no se decide en un solo hemisferio. Desde Nueva Delhi, India lanzó su apuesta para ser protagonista de la próxima década tecnológica, reclamando un lugar propio en el tablero del poder global.