¿Qué tan bueno es el empleo que estamos creando?
Río Cuarto muestra una tasa de empleo estable pero con una matriz productiva desequilibrada: predominan los servicios y el comercio, mientras la industria pierde peso. ¿Estamos generando trabajo o simplemente administrando la falta de desarrollo productivo?
INDUSTRIA
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La última medición del CeCRE confirma un dato que, lejos de tranquilizar, debería incomodar: Río Cuarto tiene una tasa de empleo del 56,78%. A primera vista, el número parece positivo. Más de la mitad de la población en edad laboral está ocupada. Sin embargo, cuando se analiza qué tipo de empleo se genera, aparece una señal de alerta estructural.
El 56,38% del empleo local se concentra en el sector servicios, seguido por el comercio con el 21,51%. En conjunto, ambos sectores explican casi el 80% del empleo de la ciudad. En contrapartida, la industria manufacturera —históricamente asociada a la generación de valor agregado— apenas representa el 6,27%. La construcción, por su parte, aporta un 10,69%, con su habitual carácter cíclico y volátil.
Este perfil no es nuevo, pero se consolida. Desde 2021, la tasa de empleo se mantiene estable en torno al 55%, con leves mejoras. No hay un salto cualitativo, sino una meseta. La economía local parece haber encontrado un punto de equilibrio… pero de bajo dinamismo productivo.
El dato por edad refuerza esta lectura. El empleo alcanza su punto máximo en la franja de 24 a 29 años, con un 87%, y se mantiene alto hasta los 59 años. Es decir, el sistema logra absorber fuerza de trabajo en edades centrales. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿en qué tipo de ocupaciones?
Cuando el crecimiento del empleo se apoya mayoritariamente en servicios y comercio, se vuelve más dependiente del consumo interno y menos competitivo hacia afuera. Es una economía que circula, pero no necesariamente produce.
Para una ciudad con tradición agroindustrial y metalmecánica, este dato no es menor. La baja participación de la manufactura en el empleo refleja una tensión entre el discurso productivo y la realidad ocupacional. No alcanza con tener industria: es necesario que traccione empleo.
El desafío, entonces, no es solo crear trabajo, sino transformar su estructura. Porque no todo empleo es igual. Y en esa diferencia se juega, en gran parte, el futuro económico de Río Cuarto.
