Universidad Auditada
Alejandro Funes, auditor interno de la UNRC, explicó cómo funcionan los sistemas de control universitario y rechazó la idea de que las universidades nacionales “no se dejan auditar”.
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La discusión pública sobre el financiamiento universitario volvió a instalar una frase tan repetida como imprecisa: “las universidades no son auditadas”. En ese contexto, el auditor interno de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Alejandro Funes, brindó una extensa explicación en el programa “Así son las Cosas”, conducido por Guillermo Geremia, donde detalló cómo funcionan los mecanismos de control interno y externo sobre las universidades nacionales.
“Las universidades tienen un sistema de control externo y un sistema de control interno”, explicó Funes. Según detalló, el control externo está a cargo de la Auditoría General de la Nación (AGN), organismo constitucional que depende del Congreso Nacional y que anualmente define qué universidades serán auditadas. “Por ejemplo, en 2025 estuvieron incluidas la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional del Nordeste y la Universidad Nacional de Cuyo”, señaló.
En paralelo, explicó que existe un sistema de control interno desarrollado por las propias universidades a través de sus unidades de auditoría. Allí apareció uno de los puntos centrales de la entrevista: la relación con la Sindicatura General de la Nación (SIGEN).
Funes sostuvo que la SIGEN dejó de intervenir directamente en las universidades a partir de un dictamen de la Procuración del Tesoro vinculado con la autonomía universitaria reconocida en la reforma constitucional de 1994. “No fue una decisión voluntaria de las universidades. Fue la propia SIGEN la que desarticuló esa estructura”, afirmó.
La aclaración no es menor. Porque desmonta uno de los argumentos más utilizados en el debate público reciente: que las universidades nacionales se resisten a ser auditadas. “La Universidad Nacional de Río Cuarto siempre ha sido una institución abierta y no habría inconvenientes en que una auditoría externa se lleve a cabo”, expresó el auditor.
Durante la entrevista, Funes también remarcó que existen múltiples mecanismos de control además de las auditorías internas: acreditaciones de carreras realizadas por la CONEAU, controles presupuestarios de la Secretaría de Políticas Universitarias y auditorías específicas sobre fondos nacionales.
“Cuando se instala la idea de que las universidades no son auditadas, pareciera insinuarse la existencia de prácticas irregulares ocultas. Eso no ocurre”, sostuvo.
En otro tramo de la conversación, definió con precisión el rol de la auditoría: “La función del auditor es supervisar que los controles existan y funcionen correctamente”. Incluso aclaró que las denominadas “debilidades” detectadas en auditorías no implican necesariamente fraude, sino riesgos potenciales que deben corregirse preventivamente.
La entrevista dejó algo más que una explicación técnica. Expuso, con definiciones concretas, cómo muchas veces el debate público sobre la universidad termina construyéndose sobre simplificaciones, desinformación o interpretaciones parciales. Y recordó que defender la universidad pública también implica defender el rigor con el que se habla de ella.
